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Ordesa y Monte Perdido

Tesoro centenario por descubrir

El 16 de agosto de 1918, Alfonso XIII declara por Real Decreto el Parque Nacional del Valle de Ordesa o del Río Ara en el municipio de Torla, cumpliendo así con el anhelo defendido por precursores del pirineísmo. Ordesa y la Montaña de Covadonga fueron los primeros Parques Nacionales de nuestro país. En 1982, se amplían los límites del Parque Nacional del Valle de Ordesa, y se incorporan el Cañón de Añisclo, la Garganta de Escuaín, la cabecera del valle de Pineta y el macizo de Monte Perdido.

Un siglo después, durante los años 2018 y 2019, se está celebrando el Centenario del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, con un completo programa de actuaciones. Un acontecimiento excepcional para conocer, reconocer y respetar esta maravilla natural, fruto del esfuerzo de una generación tras otra para hacer compatible la conservación con el desarrollo sostenible.

Ordesa en flashes, nueve pistas para entender el parque

Cuando uno se asoma desde lo alto al valle de Ordesa, enseguida entiende que este lugar es una maravilla mundial. El Cañón de Ordesa, recorrido por las aguas del río Arazas –afluente del Ara–, fue la primera porción en ser protegida de forma pionera en el año 1918. Posteriormente, en 1982, la superficie a conservar se ampliaría hasta las 15.608 hectáreas actuales, acogiendo los valles vecinos de Añisclo, Escuaín y Pineta, además del macizo calcáreo de Monte Perdido.

El agreste Cañón de Añisclo, abierto por las aguas del río Bellós, estuvo a punto de quedar anegado bajo un embalse que proyectaba Hidronitro Española SA y así generar electricidad en una central. ¿Qué habría sucedido si todos estos paisajes no hubieran sido Parque Nacional? ¿Cuánto se hubiera perdido y qué se habría ganado? Hace casi 50 años al «SOS por Añisclo» se sumaron clubes de montañismo, asociaciones naturalistas, el Colegio Oficial de Biólogos y la Universidad de Zaragoza que solicitaron la salvación de estas estampas vivas, hoy felizmente protegidas.

De los cuatro sectores del Parque, el del valle del río Yaga o Garganta de Escuaín es el menos conocido y visitado. Es, por lo tanto, el más tranquilo de todos ellos. A las secretas profundidades fluviales interiores se suman numerosas simas y cuevas, las cumbres del Castillo Mayor, las Tres Marías o La Suca y el vuelo de buitres, alimoches y quebrantahuesos.

El río Cinca, que nace en la cabecera del valle de Pineta –cerca de Bielsa–, emprende un largo viaje que le llevará a fluir durante cerca de 170 kilómetros de recorrido, atravesando buena parte de la provincia de Huesca. En sus primeros pasos, muestra la bravura y la fuerza propia de un curso de alta montaña, desplomándose agitado y espumoso desde lo alto del Balcón de Pineta, descolgándose en escarpes y escurriendo junto a los bosques de hayas.

El último paso de gigante en la conservación de estas montañas ha sido el hecho de que en el año 1997 cerca de 30.000 hectáreas de superficie del macizo internacional de Monte Perdido –entre España y Francia– fueran incorporadas a la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en sus dos categorías posibles: Natural y Cultural. Más de veinte picos que superan los tres mil metros de altura, crestas, laderas y un paisaje que trasmite la sensación de estar frente a un patrimonio que no hay que perder.

Este lugar es un destino creciente de turismo ornitológico. Hasta aquí acuden observadores de aves de procedencia nacional e internacional para avistar especies alpinas como el quebrantahuesos o el treparriscos. Los birdwatchers saben que este parque nacional alberga una gran diversidad de ambientes naturales bien conservados donde se puede ver desde el urogallo, que vive en los bosques, al lagópodo de las altas cimas. El quebrantahuesos, una de las grandes estrellas aladas de este territorio, no es difícil de contemplar sobrevolando cielos y laderas.

La oreja de oso es una de las 1300 plantas vasculares inventariadas para el Parque Nacional. Muchas de estas son plantas endémicas pirenaicas, es decir, taxones cuya distribución mundial está limitada al territorio del Pirineo, 65 de las cuales se conservan en Ordesa y Monte Perdido. Los especialistas en flora hablan, así, de la existencia de 20 tipos de vegetación.

Ordesa y Monte Perdido es terreno de rocas calizas. Suelos y paredes rocosas de origen sedimentario, antes de levantarse en forma de cordillera pirenaica, correspondían en realidad a lo que fue el fondo de un mar. Un océano que se comenzó a formar por un proceso de rotura del margen meridional de la placa Europea, lo que a su vez propició la separación de la placa Ibérica de la Europea. Pero de todo ese largo proceso, del origen de estos roquedos y piedras grises o anaranjadas que hoy vemos, ya hace nada menos que 250 millones de años.

El Parque da empleo a brigadas, retenes, técnicos y a una figura primordial de los bosques, el guarda forestal o agente de protección de la naturaleza. Aquí trabajan una buena nómina de vigilantes cuya función va más allá de velar por el cumplimiento de la normativa de protección, puesto que son personas que también colaboran en trabajos científicos, orientan al visitante y participan en tareas de rescate de personas perdidas o accidentadas.


Ordesa and Monte Perdido, a centenary treasure to discover

On thr 16th of August 1918, Alphonse XIII declares by a Royal Decree the Ordesa Valley or the River Ara Valley National Park in the municipality of Torla, fulfilling the wish of the Pyreneist pioneers. Ordesa and the Covadonga Mountain were the first National Parks in Spain. In 1982, the limits of the Ordesa Valley National Park are extended and the Añisclo Canyon, the Escuaín Gorge, the head of the Pineta Valley and the Monte Perdido massif are added.

A century after that, during the years 2018, 2019, we celebrate the Centenary of the Ordesa and Monte Perdido National Park, with a very complete show program. An exceptional moment for knowing, recognizing and respecting this natural wonder, born out of the effort of generations to make preservation compatible with sustainable development.

Ordesa in flashes, nine slopes to understand the park

When one looks, from a high place, at the Ordesa valley, one understands that this place is a total wonder. The Ordesa Canyon, crossed by the Arazas river -tributary of the Ara river-, was the first area protected in a pioneering way in 1918. Later, in 1982, the surface to protect would grow up to the current 15608 hectares, taking in the neighboring valleys of Añisclo, Esucaín and Pineta, as well as the calcareous massif of Monte Perdido.

The wild Añisclo Canyon, open by the waters of the Bellós River, was on the verge of being flooded by a reservoir projected by Hidronitro Española SA to generate the electricity of a power plant. What would have become of these landscapes had they not been part of a National Park? How much would have been lost, how much would have been gained? Almost fifty years ago, mountaineering clubs, along with naturalistic associations, the Spanish Charter of Biologists and the University of Zaragoza joined the SOS for Añisclo and asked for the salvation of this living landscapes, nowadays happily protected.

Among the four areas of the Park, the Yaga Valley or Escuaín Gorge one is the less known and visited. It is, therefore, the calmer of them all. To the secret interior fluvial depths join many caves and chasms, the Castillo Mayor, the Tres Marías or the Suca summits and the flight of different kinds of vultures, like the Egyptian or the bearded ones.

The Cinca river, born in the head of the Pineta Valley -near Bielsa- starts a long trip which will take him to cross a good part of the Huesca province, covering almost 170 kilometers. In these first steps, the river shows the fierceness and strength of a high mountain river, collapsing foam and turbulently from the Pineta Balcony, falling in escarpments and flowing near the beach woods.

The last giant stride in the preservation of these mountains is the fact that, in the year 1997, nearly 30000 hectares of the surface of the international massif of Monte Perdido -between Spain and France- were added to the World Heritage List of the UNESCO in their two possible categories, Natural and Cultural. More than twenty summits, higher than three thousand meters, and crests, slopes and a landscape that transmits the feeling of being in front of a heritage that cannot be lost.

This place is a rising destination for ornithological tourism. National and international bird watchers come here to see alpine species like the bearded vulture or the wallcreeper. Bird watchers know that this National Park houses a great diversity of well-preserved natural environments where one can observe from the capercaillie, which lives in the forests, to the high peak’s inhabitant— the ptarmigan. The bearded vulture, one of the winged stars of this territory, is not easier to see flying over skies and slopes.

The Pyrenean-violet is one of the 1300 vascular plants stocktaken for the National Park. Many of these, like the aforementioned flower, are Pyrenean endemic plants, i. e., taxa whose world distribution is limited to the Pyrenean territory, 65 of which are preserved in Ordesa and Monte Perdido. The flora specialists speak, as well, of the existence of 20 types of vegetation.

Ordesa and Monte Perdido is a terrain of limestone rocks. Rocky soils and walls of sedimentary origin that before rising in the form of a mountain range belonged to the what was the bottom of the sea. An ocean who started forming by a breaking process of the southern margin of the European plate, which facilitated the separation of the Iberian and European plates. But this long process, the origin of these boulders and grey or orangish rocks we see today, happened 250 million years ago.

The Park employs brigades, squads, technicians, and an essential figure of the forests, the forest-ranger, or agent for protection of nature. Here a great deal of watchmen, whose function goes beyond ensuring the regulations, since they are, as well, people who collaborate with scientific researchers, orientate the visitor and who participate in rescue work of missing or injured people.

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